TRANSTORNOS DE CONDUCTA ALIMENTARIA
Los TCA, como la anorexia, bulimia o el atracón compulsivo, son manifestaciones de un malestar emocional profundo.
No se trata únicamente de comida o peso. Se refiere a la manera en que has aprendido a controlar el malestar, a manejar emociones, sensaciones corporales o experiencias traumáticas que han sido difíciles de procesar.
El cuerpo y la mente desarrollan estas conductas como estrategias de supervivencia para afrontar situaciones abrumadoras, aunque a largo plazo generen sufrimiento y limitaciones en la vida diaria.
- Control rígido sobre la comida o episodios de atracón
- Ansiedad, culpa o vergüenza intensas en relación a la comida
- Malestar físico y emocional constante
- Sensación de desconexión con el cuerpo o con las emociones
Estos síntomas no reflejan debilidad, sino la manera en que el cuerpo y la mente intentan protegerse frente al malestar emocional.
Intervenir desde EMDR, y desde la perspectiva de trauma, nos va a ayudar a acceder al mundo interno que conforma al trastorno de conducta alimentaria. Debemos entender que esa conducta con la comida te está protegiendo. Esa conducta es el lugar desde donde has aprendido a sentir, pensar, y sobre todo, desde donde te proteges. Los trastornos de conducta alimentaria, son la manera desde la que has aprendido a sobrevivir a tu propia historia de vida. Estos están compuestos de diferentes partes no integradas, a las que debemos acceder y procesar.
A través de la estimulación bilateral, EMDR ayuda a:
- Reducir la carga emocional asociada a recuerdos o experiencias difíciles
- Disminuir ansiedad y tensión corporal vinculadas a la alimentación
- Integrar emociones y sensaciones corporales de forma más adaptativa
- Reforzar la relación con el cuerpo y la autocompasión
Todo el trabajo se realiza desde la seguridad y el ritmo personal, sin forzar la exposición ni juzgar la conducta. Esto permite que el cuerpo y la mente aprendan a regular emociones y sensaciones de manera más saludable.
