TRAUMA
El trastorno por estrés postraumático (TEPT) y el estrés agudo son respuestas naturales ante experiencias extremadamente dolorosas, amenazantes o que superan nuestra capacidad de afrontamiento en el momento.
No todas las personas que viven situaciones traumáticas desarrollan TEPT; depende de factores como la intensidad del evento, los recursos de la persona y la historia emocional previa.
El estrés agudo suele aparecer en las primeras semanas tras un evento impactante, mientras que el TEPT puede mantenerse más allá del mes, interfiriendo en la vida cotidiana, relaciones y bienestar emocional.
En ambos casos, el cerebro ha registrado la experiencia como una amenaza constante, lo que hace que el cuerpo y la mente reaccionen como si el peligro todavía estuviera presente.
- Recuerdos intrusivos: flashbacks, imágenes, pensamientos o sonidos del evento traumático
- Pesadillas o sueños angustiantes relacionados con la experiencia
- Evitar lugares, personas o situaciones que recuerdan el trauma
- Hipervigilancia y alerta constante: sobresaltos fáciles, tensión muscular, dificultad para relajarse
- Reacciones emocionales intensas: miedo, ira, culpa, vergüenza, tristeza
- Alteraciones cognitivas y emocionales: dificultad para concentrarse, sensación de desconexión, emociones a flor de piel
Aunque estos síntomas puedan parecer “irracionales”, son respuestas normales ante un trauma. El cuerpo y la mente actúan como si el peligro continuara, incluso cuando la amenaza ya pasó.
EMDR es un abordaje especialmente eficaz para tratar TEPT y estrés agudo. Permite al cerebro procesar recuerdos traumáticos que quedaron “atascados”, reduciendo la intensidad emocional y las reacciones físicas asociadas.
La intervención supone una mejoría a través de :
- Disminución de recuerdos intrusivos y pesadillas
- Reducción de hipervigilancia y reacciones exageradas
- Mayor sensación de seguridad y control interno
- Integración de emociones y creencias asociadas al trauma, permitiendo recuperar equilibrio emocional y funcionalidad en la vida diaria
El proceso es respetuoso y gradual, adaptado al ritmo de cada persona, asegurando que se trabaje desde la seguridad y tolerancia emocional, sin revivir el trauma de forma abrumadora.
